BLOGus. Conversaciones conmigo mismo

07 noviembre 2007

Después de la oleada de guiris voladores comedores de hongos alucinógenos en Amsterdam, se prohibirá su venta. Ay! Otra vez prohibiendo!. ¿Será posible?. Que culpa tiene la gente que solo “vuela” en su mente y no por las ventanas y los puentes. ¿Acaso se prohibió la venta de alcohol o la entrada al Zoo cuando unos osos se desayunaron a un borrachín? ¿O demolieron la Catedral de la Paz cuando otro Spiderman trucho eligió entrar por la ventana escalando su fachada?. No, en ambos casos. ¿Entonces?. ¿Por qué seguimos prohibiendo por la culpa de gente inconsciente?
-Porque es lo más fácil- me grita uno.
-Porque lo que se prohíbe es para grupos minoritarios- me grita otro de un grupo mayoritario.
-Porque la droga es mala- me grita mi abuela.
Pues vale, entonces prohibamos la prensa rosa, los programas de corazón y los gran marranos, de una vez por todas.
-No se puede, porque atenta contra la libertad de prensa- me grita el primero.
-No se puede, porque les da mucho dinero en publicidad a las cadenas- me grita otro diferente.
-No, porque lo veo yo- me grita mi abuela.
En definitiva, llegados a esta conversación no prohibamos nada y que cada uno aguante su vela.
-No, porque la libertad de uno termina donde empieza la del otro- me grita el filósofo barato.
-No porque los niños no pueden tener todo permitido- me grita el pedagogo.
Y entonces, ¿qué hacemos?, ¿quién lo decide?, ¿los políticos a quienes votamos?.
-Si- me grita el político.
-No- me grita el anarco.
-No sé- me grita mi abuela.
Pues vale, lo consiguieron, no vuelvo más a Amsterdam y listo.

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